
Nicole Neumann y Fabián Cubero.
En la maternidad no se pierde el erotismo, sólo que los tiempos y las formas pasan a ser otros. Hay que encontrar el momento, porque en vez de dos, ahora somos tres.


La atracción no se perdió, con Nicole siempre tenemos tiempo para todo.
De tan consustanciados que estaban, ninguno de los dos se acordaba que así se habían conocido, apasionados y sexies frente a una cámara fotográfica. “Ni me di cuenta, porque vivimos la relación con tanta naturalidad que no pensamos en eso. Pero, es verdad, así nos conocimos y así estamos, con hija y todo. A veces nos miramos al espejo o miramos a Indiana en el moisés y decimos: ‘guau, qué loco, ¿no?’. Todo pasó tan rápido que flasheamos con la situación” -recuerda Nicole-. Y Fabián también acepta la invitación de bucear en esa producción fotográfica de mayo de 2006, cuando sus vidas se cruzaron por primera vez. “Sí, pero fue muy distinto a lo que estamos haciendo ahora. Esa vez los hombres tuvimos muy poca participación, más que nada era para acompañarla a ella, la número uno”.
Pasado y presente se unificaron este fin de semana en Carmelo, donde Nicole Neumann (28) y Fabián Cubero (30) pasaron un ardiente “Día de los Enamorados”. Invitados por el Four Seasons Resort para disfrutar de sus edénicas instalaciones sobre la costa uruguaya, la modelo y el futbolista le hicieron honor a San Valentín. Recorrieron de la mano los intrincados caminitos de madera que conducen a la playa, se internaron en el bosque, gozaron de la imponente piscina y se relajaron con los masajes del Spa. No viajaron solos, ya que de ninguna manera se podían olvidar de Indiana (cuatro meses), el primer fruto de su pasión, ni de Marie Claude, una especie de tía postiza de Nicole que hizo las veces de nurse. Para rematar el programa, protagonizaron una sensual producción fotográfica para CARAS. Fue la oportunidad de autodemostrarse que poco tienen que envidiarle a David Beckham (33) y Victoria Adams (33), los iconos mundiales de ese fenómeno que entrelaza a deportistas de élite con modelos o artistas.
“No me sorprende que Fabián pose de esta manera, porque es un caradura (risas), no le importa nada. Y se divierte mucho, aunque no sea su palo ni su trabajo. Una podría pensar que iba a negarse, porque después lo pueden gastar en la cancha o en los vestuarios, pero sabe disfrutar muy bien de la vida y del día a día. Esa es una de las cosas que más me enamoró de él, y que aprendo permanentemente estando a su lado. Además, es la persona más compañera que conocí en la vida”, admitió la top de la agencia Chekka Buenos Aires. Y el futbolista de Vélez, que pudo viajar por deber una fecha de suspensión en el Clausura 2009, no desautorizó a su esposa: “Lo hago naturalmente, es mi forma de ser. Soy muy espontáneo, me lanzo y lo hago. Pero, por sobre todas las cosas, me encanta acompañarla a Nicole en semejante producción. Nunca había hecho algo así, se me hizo muy llevadero. Al principio me sentí un poco nervioso, no quería ser la oveja negra (risas) y lo encaré con mucha responsabilidad, más allá de ser un juego. Pero con ella al lado todo se hace más fácil, es la mejor consejera que pueda tener”.
—¿Son los nuevos Beckham argentinos?
—Nicole: La verdad, yo me siento más identificada, salvando las distancias, con Giselle Bündchen y Tom Brady, porque Giselle es una súper modelo y Victoria no, es cantante. Lo que sí estoy segura es que somos los más originales y glamorosos de la Argentina. Porque todo esto surgió como moda detrás de nosotros. Fuimos los precursores de un boom, en el sentido que esas relaciones antes eran tabú, y sus protagonistas se escondían. Ahora ya no, es al revés, siento que todos están al acecho, las modelos de los jugadores y los jugadores de las modelos. La nuestra es la historia original, tenemos el copyright.
—Fabián: (risas). Para mí eso de los Beckham ya está quemado. Nosotros somos Nicole y Fabián, a nuestra manera. Es verdad que cuando arrancamos sonaba raro, fuimos los primeros en mezclar glamour con barrio. Relaciones entre futbolistas y modelos siempre hubo, pero serias, como la nuestra, recién ahora comenzaron a afianzarse. Recuerdo que cuando empezamos una periodista dijo que lo nuestro no iba a funcionar, que no éramos compatibles. Y mirá vos, terminó siendo un boom del que muchos otros también están disfrutando.
—¿Le molesta la trascendencia que toman esas nuevas parejas?
—N. N.: No me vienen ni me van, cada uno puede hacer con su vida lo que quiera. Yo, gracias a Dios, estoy muy feliz con la mía. Sí estaría bueno que se cuiden, y que no vayan teniendo hijos como una moda. Ojalá que todas las que se casen y tengan hijos lo hagan por amor, porque no es para tomárselo a la ligera. Se tiene que pensar fríamente y con la cabeza, y hacerlo con la persona que sientas para toda la vida.
—¿Cuestiona la rapidez con la que se embarazan?
—N.N.: Hay como una moda de casarse y tener hijos rápido. Pero bueno, hay historias en las que eso sucede y es de verdad, como nos pasó a nosotros. De hecho, yo podría haber tenido hijos con otras personas en otros momentos. Y gracias a Dios no los tuve, porque recién lo sentí ahora.
—Fabián, ¿nunca temió que su relación con Nicole hubiera generado escándalo dentro del fútbol?
—F.C.: Sí, en su momento lo temí. Si bien no soy de demostrar preocupación, por dentro lo pensé. No sabía cómo iba a repercutir una relación así, tanto dentro como fuera del club. Por suerte, siempre recibí el apoyo incondicional de los dirigentes y en ese entonces de Miguel Russo, que era el técnico de Vélez. Miguel fue la primera persona con la que hablé el tema, me aconsejó bárbaro y me ayudó a poner paños fríos a la situación. Así pude seguir en lo mío, sin preocuparme de otras cuestiones que no sean las deportivas.
—¿La repercusión de ser el marido de Nicole es constante?
—F.C.: Alguna que otra cargada siempre recibo. De mis compañeros de Vélez, seguro, todos saben de la relación y están pendientes de si salgo en los medios del espectáculo o no. Y si salgo, me matan (risas). Seguro que esta producción va a tener una repercusión importante, aunque la gente del fútbol, en general, siempre se portó muy respetuosa. Me hicieron cantitos y todo, porque forman parte de la esencia del fútbol, pero me trataron bien.
—Nicole, ¿los deportistas son sinónimo de mayor virilidad?
—N.N.: Nunca había salido con un deportista, y la verdad no me llamaban la atención. No sé si te trasmiten ser más hombres, pero me seduce de Fabián verlo jugar. Verlo cómo se enoja, corriendo, traspirando, ahí es otro Fabián. Es muy loco la diferencia de caracteres que tiene dentro y fuera de una cancha. Me da mucha gracia cuando lo veo así, porque en la vida cotidiana jamás lo ves de mal humor. También me enamora la conducta y la disciplina con que encara su actividad, eso está buenísimo. Se levanta temprano, se cuida en las comidas, siempre me atrajo de un hombre esa responsabilidad. Igual, cuando una lo tiene en casa también te tienen que enamorar y seducir otras cosas, porque si no esa imagen se puede desvanecer.
—Y en el caso de él, ¿se desvaneció?
—N.N.: No, para nada. Fabián tiene otros millones de atributos que me mantienen enamorada.
—¿Se pierde el erotismo con la maternidad?
—N.N.: No, no se pierde, sólo que los tiempos y las formas pasan a ser otros. Antes todo era más espontáneo, y ahora hay que encontrarle los tiempos, porque en vez de dos, somos tres, y esa tercera personita depende totalmente de nosotros. La pasión y todo lo demás están, hay que encontrar el momento.
—Cuando estaba embarazada, usted contó que su marido le elogiaba las curvas. Ahora, ¿qué le dice?
—N.N.: Así como siempre le encantó mi cuerpo durante el embarazo, ahora también me dice a cada rato que estoy linda. “Ya estás casi igual de lomo que antes, qué lindo cuerpo tenés”, me dijo el otro día, espiándome cuando me ponía cremas en el baño. Y eso está bueno, te ayuda y te motiva. Una ya quiere que el cuerpo vuelva a ser el que era, y disfrutarlo ciento por ciento como antes. Para los 18 kilos que engordé cuando fui mamá, estoy contenta por la evolución de mi figura.
—Fabián. Madre y todo, ¿Nicole sigue siendo un icono sexual?
—F.C.: Sí, para mí sigue siéndolo, como lo fue siempre. La atracción no se perdió para nada, con ella siempre tenemos el tiempo para todo. Ni aun cuando estuvo ciento por ciento dedicada a la maternidad, nunca descuidamos la pareja.
—En la intimidad, ¿Cubero es el mismo que se ve en la cancha?
—F.C.: No sé cómo me verá la gente en la vida diaria. Pero con mi pareja soy el mismo que el de la cancha, de eso no tengas dudas.
—Después de hacer estas fotos, ¿descubrió una faceta desconocida en usted?
—F.C.: Y, sí, en parte me sorprendí. Por ahí era algo que me tenía guardado. De todas maneras, lo mío pasa por otro lado, y esto es un extra que, si se puede agregar, se lo agregará.
—¿Aceptaría hacer campañas publicitarias?
—F.C.: En su momento había aceptado con una marca de ropa, y hace poco también posé para una revista mensual. No tendría ningún problema.
—Nicole, ¿volverá pronto a trabajar o se dedicará de lleno al crecimiento de su hija?
—N.N.: Ya está planificado que en marzo, posiblemente, empiece con un programa de televisión. Y en estos días ya estuve haciendo algunas campañas, como las de Prestige, Medias Mora y Matercell. La semana que viene ya me toca una de ropa interior. Estoy volviendo, y por suerte, no faltan proyectos.
—A esta altura, habiendo sido madre hace cuatro meses, ¿pensar en un hermanito para Indiana es una utopía?
—N.N.: Desde ya que ahora no, no es el momento. Pero quién te dice que en una de esas, de acá a un añito, empecemos a buscarlo.
fuente : revista caras
















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