miércoles, 4 de febrero de 2009

¡Lo bien que hizo Fabbiani!

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TyC Sports

Columnista de TycSport

Por Marisa Pontieri


El golpe fue duro para todo Vélez. Ayer nos habíamos ido a dormir contando con él, y cuando hoy nos levantamos la verdad nos dio un cachetazo de esos que duelen. Yo, por ejemplo, me enteré viendo tele en la cama, y no me pude levantar por un rato entre un pico depresivo que palié con pastillas y algún que otro sollozo. Fabbiani le dijo que no a Vélez. Primero, no lo pude creer, pero después, mientras mordía la almohada con un gesto de bronca resignada y ayudada por los efectos de los fármacos, reflexioné y lo entendí todo. Ahora, más tranquila, les cuento mis conclusiones. Estos son los motivos por los que el Ogro hizo bien en dejarnos pagando:

1. El gran equipo que está armando River. Si uno podía tener dudas después del pésimo semestre que vivieron por Núñez, hasta la última quedó despejada después de que en River asumiera un técnico exitoso que no tardó en producir una apoteótica levantada de nivel en el verano que no hace más que anunciar la conquista del Clausura o, si sucediera una catástrofe, el subcampeonato. En cambio, qué se podría esperar de un conjunto como Vélez, que se apenas reforzó con la eterna promesa de Maxi Moralez y con la incógnita de Sebastián Domínguez. Eso sí: tenemos a Cristaldo y Rodrigo López, así que si Fabbiani optaba por nosotros, era para calentar el banco.

2. Las grandes chances de marcar una época en el Millonario. La carrera del futbolista es corta. Y Fabbiani sabe que, con su imparable capacidad goleadora, no tardará en convertirse en el chileno Salas de estos tiempos. Eso, claro, implica fama, fortuna y placeres carnales. Por supuesto, también Selección y, por qué no, un regreso a Europa, en donde ya triunfó en una de las ligas más competitivas. ¿Qué joven no sueña con eso? En cambio, en Vélez primero habría tenido que ganarse el puesto, después romperla, ser ignorado olímpicamente por Maradona y, en el mejor de los casos, irse a Qatar por una suma estrafalaria para luego perder todas sus chances de que alguien lo recuerde por estor lares. Ni hablar de volver a Europa.

3. La gente de River. Fabbiani también tiene que haber pensado en esto: la posibilidad de que las cosas no vayan taaaan bien. En ese caso, es sabido que el público millonario se cansa de alentar en cualquier circunstancia, jamás insulta, patalea o reclama, y que ni siquiera tiene una barra de temer. No precisamente son nenes de pecho, más bien una hinchada familiar, digamos… Y el pobre Ogro ya ha tenido que lidiar con la ingratitud de la gente de Lanús y Newell´s, en donde dio lo mejor de sí para recibir a cambio sólo broncas y reproches. Es entendible que no haya querido aguantar los ingeniosos y no por eso poco crueles métodos de protesta de los vitalicios de la Platea Norte, sin mencionar los asesinatos internos y las bravuconadas de La Pandilla.

4. El papel del periodismo. Seguimos con la hipótesis de que al gran Ogro le vaya mal. En River, por ser un equipo grande, no se sienten los embates de la prensa. Para nada. Son conocidas por todos la paciencia y la comprensión frente al fracaso de los poco mediáticos Atilioscostafebres y los Leofarinellas, todo lo contrario de las encarnizadas e impiadosas críticas de los Guillermostagliaferris y los Leosrodriguezbrunos.

5. La cercanía de los centros gastronómicos y nocturnos. El futbolista también es un ser humano y hay que reconocerlo. No podemos pretender que una estrella vaya a bailar a Mágico ni a comer al patio de comidas del Plaza Liniers. Si se muda a Núñez, estará a un pasito de los boliches de la Zona Norte, la movida de Palermo. Y un futbolista que basa su juego en su contextura física tiene que tener fácil acceso a los restaurantes más top. No vaya a ser que se descuide y baje un par de kilitos de puro músculo…

PD: Por si no se dieron cuenta, que no venga Fabbiani me importa un bledo.



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