sábado, 14 de febrero de 2009

El sueño está en sus manos.

Es increíble: cuando no pifiamos un penal, se lo regalamos al rival...

Otro partido que se esfuma. Otra victoria que se pierde. Otra vez vacíos de fútbol. No, así no.

Qué lejos está Vélez de ser un equipo ideal. Porque no sólo le falta nivel futbolístico, tampoco tiene orden, no hay equilibrio, no se destaca ninguna individualidad y rezamos por la llegada de un 9 como si fuera la salvación de este gris comienzo. Joaquín Larrivey ya está para tapar el hueco que dejaron Fabbiani, Pavone y Farías. Gareca ya tiene lo que pidió para reflotar a su Vélez. Ahora hay que transmitirles a los jugadores que los hinchas soñamos con dar la vuelta olímpica en el camino al centenario. Que este arranque sea el principio de un final inolvidable. Hay nombres para lograrlo, pero no alcanza con eso. Porque para que el sueño se convierta en realidad, Vélez se debe transformar en equipo, con más fútbol y menos regalitos.

fuebte : ole

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